Últimas tardes con Teresa. Juan Marsé
Seguramente una de las mejores novelas que he leído de Juan Marsé. Hace honor a su fama, ésta "Últimas tardes con Teresa" (1966).
Personajes imborrables, como el Pijoaparte o Manolo, Teresa o Maruja.
Ambientada en la Barcelona de los años '50, refleja el contrapunto de la clase baja, los abandonados, los charnegos de El Carmelo, con la burguesía adinerada de los barrios nobles de la ciudad.
Una mezcolanza de privilegiados y desarrapados, y un techo de cristal que no se puede traspasar.
Manolo, un ratero que vive de robar motos y dar tirones a bolsos, un tipo duro y chulesco, conoce en una fiesta a Maruja, una joven a la que confunde con una burguesa cuando es realmente la criada de la casa.
La corteja y la seduce, mostrando cierto cariño pero un claro interés por las joyas y la posición de la familia a la que sirve Maruja. La chica es utilizada por Manolo, para intentar usarla de puente y ascender en la escala social, a la vez que se cobra una presa mayor: Teresa, la hija de la familia Serrat, una joven hermosa e inteligente.
Teresa es díscola, con ideas revolucionarias, inmiscuida en los movimientos estudiantiles. Pero no deja de ser una chica pija y privilegiada, que vive al margen de la realidad.
Maruja sufre un accidente y queda en coma. Manolo, apenado, ve la oportunidad de acercarse a Teresa. Queda prendado de ella, mucho más de lo que buscaba.
Teresa, confundiéndole con un izquierdista en la sombra, queda también fascinada por el charnego, al que presenta ante sus amigos como un líder de la resistencia.
Se establece una relación no consumada, en la que Manolo lo da todo y Teresa no termina de posicionarse.
El plan del Pijoaparte se va al traste. Trata de vivir una vida que no es la suya, aparentar ser un chaval con posibilidades, que puede entrar en el mundo de Teresa, y eso no es viable. Se convierte en un espectro de lo que fue, viviendo de prestado, pidiendo dinero para tratar de mantener el tren de vida de Teresa.
Lo pagará caro, mientras Teresa, una vez acabado el Verano, reanuda su vida habitual, recordando a Manolo como una anécdota que contar a sus amigos.
Una gran novela, con grandes personajes, reflejando la desigualdad social como ninguno.

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