El cuerpo humano. Paolo Giordano

En "El cuerpo humano" (2012), vuelvo a encontrar al Paolo Giordano que descubrí en "La soledad de los números primos" y que no encontré en "Tasmania". Sin llegar a la excelencia de la primera, para mí de lectura obligatoria, sigue su mismo camino.

Giordano vuelve a explorar el alma humana, las diferencias, recorre caminos raramente recorridos, utiliza un argumento como mero soporte para hablar de lo que realmente le importa.

En esta ocasión, un batallón italiano destacado en Afganistán le sirve para hacer lo que más le gusta: hablar de nuestros rincones más ocultos y en ocasiones oscuros.

La soledad del desierto, el miedo a la muerte, la coraza para proteger y ocultar las debilidades, las bajas pasiones, el compañerismo y el instinto de supervivencia, la ausencia y la lejanía. Giordano toca muchas teclas en ese desierto. 

René, Egitto, Ietri, Torsu o Cerdena. Jóvenes que dejan en suspenso sus vidas en pos de la gloria, la aventura y el deber. Que se meten voluntariamente en una burbuja rodeada de fuego, sin saber realmente dónde se meten, donde el arrepentimiento no sirve de nada, donde la madurez se alcanza al ritmo que marcan los disparos o los obuses, donde la diferencia entre la vida y la muerta la marca cualquier pequeño detalle, donde el azar es el gran aliado o el gran enemigo.

Una novela profunda, intimista, que toca la fibra, en la que te metes en ese destacamento, percibes la bruma de la mañana sobre las montañas, el silencio de las noche o la oscuridad del cielo.


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