Paraíso inhabitado. Ana María Matute

"Paraíso inhabitado" (2008), escrito por Ana María Matute, de alguna forma me ha traído a la memoria "El príncipe destronado" de Miguel Delibes.

La protagonista, una niña llamada Adriana, es la menor de tres hermanos, y llega al mundo cuando sus padres ya no tienen ganas de más hijos. De alguna forma, es una princesa destronada antes de optar a la corona de princesa.

Una vida la de Adriana, que transcurre debajo de las mesas, detrás de las cortinas y en el cuarto de las doncellas, que son la que la crían prácticamente, ante la frialdad de su madre y la ausencia de su padre.

Su soledad la lleva a crear un mundo imaginario en el que vivir, hasta la llegada al bloque de Gavi, un niño francés que pronto se convierte en su mundo, en su compañero de aventuras, en su vida.

De esta forma, Adriana hace más llevadera su infancia y su tránsito hacia la adolescencia, inseparables e iguales como dos gotas de agua.

Pero la tragedia les separa de forma irremediable e incomprensible, de manera definitiva.

Para Adriana, la muerte de Gavi supone un mazazo y un doloroso despertar a la adolescencia en soledad, pues su familia tan solo hace tímidos gestos de consuelo, con sus hermanos y su padre fuera de casa y su madre permanentemente ausente.

Una novela sutil, dulce y sensible, que trata la infancia desde un punto que va de lo onírico a lo trágico, con mucho simbolismo, pero con una dureza palpable.

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