La raíz rota. Arturo Barea
"La raíz rota" (1951) fue la última novela que escribió Arturo Barea. De nuevo, autobiográfica, a través del personaje de Antolín, trasunto del escritor.
Antolín regresa de Londres, donde se exilió tras la Guerra Civil, para cerrar heridas y reencontrarse con la familia que dejó atrás: su mujer Luisa y sus hijos Pedro, Juan y Amelia.
Todo ha cambiado y nada a la vez. La represión continúa, los falangistas campan a sus anchas y la político social espía cada movimiento.
Los obreros son perseguidos y atosigados, mientras los vencedores se pasean y se jactan de ello en sus narices.
Antolín vuelve para despedirse o para convencerse de que España ya no es su país.
Luisa vive en un mundo de espiritismo y misticismo, buscando a Teresita, su hija muerta.
Pedro, estraperlista y proxeneta, busca escalar en el escalafón social, jugando a falangista mientras busca aliados para el mercado negro.
Juan, comunista, lucha por unos ideales que ya no tienen valor, y que le ponen una diana en el pecho en cada esquina.
Amelia, destinada a un convento, solo escucha a su confesor, que busca un saco de monedas y una adepta a la causa.
Malviven en un piso de mala muerte, y la llegada del esposo y el padre se ve como una cartera bien llena que desvalijar, en pago por la huida y el abandono. Nada más lejos de la realidad.
Las luchas entre los hermanos, codiciosos por la inexistente fortuna del padre, unido a los cantos de sirena de negocios ilegales con los que sacar las fortunas de los poderosos y conseguir divisas fuertes, van arrinconando a Antolín.
Supera la tentación de Conchita, una valiente joven buscavidas con capacidad de subyugar a los hombres.
Solo ve salvación en Juan y su novia, Luisa, para los que ve un futuro con él en Londres.
Pero la tragedia y el infortunio no le dejarán hacer, y el dolor y la amargura llegarán para recordarle el destino de los perdedores de la guerra.
Vacío, emprende su viaje de regreso, tras dar sepultura a Juan, traicionado por su propio hermano y asesinado como un perro.

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