La larga marcha. Stephen King
Escrito en 1979, "La larga marcha" es Stephen King en estado puro, en esta ocasión bajo el pseudónimo de Richard Bachman.
Constituye uno de los primeros libros del autor y, como siempre, no deja indiferente a nadie.
En un EEUU que se intuye vive bajo una cierta opresión o dictadura militar, cada año se selecciona a cien jóvenes (y otros tantos de reserva) para realizar una caminata suicida, sin fin, a lo largo de carreteras y estados norteamericanos.
El ritmo viene establecido por las normas y salirse de ahí supone un aviso. Al tercero, el joven es ejecutado por los militares que acompañan la marcha. Todo esto, bajo la alegre mirada del público, que jalea por igual a los corredores y a sus muertes. Un espectáculo digno del circo romano.
No hay límite de distancia y solo el que más resista tendrá premio: una vida de lujo y opulencia, donde todo deseo será concedido.
Los adolescentes se presentan voluntarios, espoleados bien por la necesidad o simplemente por rebeldía y por alcanzar una gloria incierta. Solo participan chicos en la carrera.
La carretera se va sembrando de cadáveres, mientras los corredores se van cuestionando qué hacen allí o por qué se organiza semejante monstruoso espectáculo.
Recuerdo mucho a "Los juegos del hambre" de Suzanne Collins, con un estado central y unos tributos que representan al pueblo y que cuyas muertes sirve de mensaje a la masa, recordando el poder del estado. Seguramente Collins usó este libro de inspiración.
Una senda agónica que nos habla de sentimientos y reacciones primarias, de ausencia de piedad y del poder de comprar a la masa con pan y circo.

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