Los ritos del agua. Eva García Saénz de Urturi
Kraken, convaleciente aún de las heridas de la primera parte de esta trilogía, ha perdido el habla y no se ha reincorporado al servicio.
Así comienza "Los ritos del agua" (2017), con la aparición del cadáver de una mujer en el monte, colgada de los pies de una rama y con la cabeza sumergida en un caldero celtíbero.
Esto hace saltar las alarmas y recordar el pasado reciente oscuro de Vitoria y su asesino en serie.
Kraken se reincopora como perfilador, dado lo oscuro del caso, mientras trata de saber qué son Alba y él, y si el hijo que ésta espera es suyo o del psicópata de su marido.
El pasado vuelve a Kraken. Siendo adolescente, la cuadrilla (Kraken, Asier, Jota y Lutxo) fueron a un voluntariado de arqueología en Cantabria, liderado por Saúl, un profesor seductor y apasionado. Es allí donde conocieron a Anabelle Lee, una excéntrica joven dibujante de comics, y a Rebeca, la hija de Saúl.
Anabelle los corrompió a todos, quebró su inocencia, mientras Rebeca intentó sin éxito llamar la atención de alguno de los muchachos y contarles el infierno en el que vivía con su padre.
Anabelle fue la primera víctima, seguida de Jota. Las sospechas y el círculo se cierra sobre el grupo de Cantabria.
A partir de aquí, Sáenz de Urturi juega con el lector, va sembrando pistas falsas, trazando caminos sin salida, para que tú mismo juegues a detective privado y trates de no ser engañado. Esto es lo que hace especialmente entretenidas estas lecturas.
Rebeca había fallecido hacía años, en extrañas circunstancias (de nuevo mediante un rito del agua celta, como Anabelle) y Gimena, la segunda hija de Saúl, también murió recientemente, al subir desnuda al monte y morir de hipotermia, un extraño acto de suicidio, que se une a la muerte hacía años de la mujer de Saúl. Todo apunta hacia él y su extraña hermana, responsable en un hospital cántabro.
Salen a la luz los abusos sexuales de Saúl, que termina quitándose la vida. Se descubre así que violó a Rebeca, que ésta quedó embarazada, y que Gimena era a la vez la hija y la nieta de Saúl, algo que ocultaron falsificando papeles.
Las pesquisas llevan al enfrentamiento entre dos hackers amigos de Kraken, una de las cuales (Golden) resulta ser la hermana de la madre de Rebeca.
La trama se complica, todos son sospechosos, mientras Kraken va recuperando el habla y va perdiendo a Alba.
Todo se desencadena cuando se descubre la identidad de Rebeca. No murió, sino que fingió su muerte y huyó con Golden a Holanda. Ahora ha regresado para vengarse de todos aquellos que no quisieron ayudarla.
El grupo de Cantabria es su objetivo, sobre todo aquellos que hayan sido o vayan a ser padres. Los culpa de su desgracia.
Sorprende cómo Rebeca, que se ha mimetizado en Vitoria como la logopeda de Kraken, se hace novia de Germán, su hermano, al que utiliza para atraer a Alba y consumar su venganza.
Germán al borde la muerte, Rebeca en coma y Alba desaparecida durante días. El final no puede ser más agobiante y trepidante.
Finalmente, Rebeca revela el paradero de Alba antes de morir, y puede ser rescatada.
Así termina una novela trepidante, oscura, llena de mitología, misterio y acción policial, con un personaje, Kraken, muy alejado del clásico policía, y un paisaje que cautiva y da credibilidad a la historia.

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